lunes, marzo 05, 2012

Anuncios clasificados

Capítulo1. Transfusión sanguínea con la mente? Si, si, llámenlo de inmediato. Capítulo2. El día había apenas comenzado, el final se veía lejos y el Sol susurraba promesas de dolor. Había pasado la noche en vela, pensando y mirando una copa de vino, llena de vino. Únicamente la miró. Se sintió ebrio, sintió como el licor utilizaba la mirada como vehículo; si Lacan afirma que la mirada es un objeto, este objeto debe ser un pitillo. El color purpura encontró refugio en sus venas y luego pasó a su cerebro. Cuando su mujer y sus dos hijas lo llevaron al cuarto, a eso de las 7am, no pudo evitar sentirse victorioso. Punto aparte. Despertó a las 11 y todavía se sentía borracho. Llamó a su esposa, la llamó tres veces hasta percatarse de que era la única persona en casa. Suspiró. Se puso de pie y fue hasta el living, donde todavía estaba la copa, su copa de vino tinto. El líquido estaba intacto. Se frotó el dorso de la mano con el mentón. Bebió un poco y no tenía ningún sabor; igual que beber agua, no sabe a nada. Punto aparte. Lo había logrado, mirando la copa durante 10 horas exactas y así hizo desaparecer el alcohol. Volvió a la cama sonriendo y preguntándose si esa habilidad era posible practicarla en seres humanos. Morfeo se lo llevo a pasear mientras una sonrisa se desvanecía en su cara. Se levantó ocasionalmente para tomar un analgésico con leche. –Jueputa, la leche es bendita –se decía-. Capitulo3. Qué me mira, señor, se le perdió una igualita? Capitulo4. Mirar una persona durante 10 horas no es posible. Primero, porque se asusta o se maravilla cuando un par de ojos –inclusive uno solo- se posa sobre su cara; hacerlo durante más de 20 minutos es ya motivo de pelea u otras cosas que su condición de padre de familia no le permiten. Segundo, porque luego de haberlo intentado sentía que la boca se le llenaba de sangre, sensación que luego invadía su garganta. Eso le disgustaba mucho. Drenar completamente a una persona tiene su ciencia. Capítulo5. Papá, papá, de quien son los chicles que están en la sala? Puedo comerme uno? No. Capítulo6. Papá, por qué me estás mirando tanto? Por nada, porque estás muy linda hoy. Capítulo7. En el hospital, ante la confesión, su mujer le pidió el divorcio y le dio un puntapié en la pierna derecha. –Hijueputa. Usted es un hijueputa… -Su silencio confirmaba la acusación. Capítulo8. Hepatotelequinesis. Así decía el anuncio que dejó en los clasificados. Pensó también en poner hepatofagotelequinesis, pero no era tan comercial.

miércoles, febrero 15, 2012

jueves, febrero 09, 2012

Làmpara

Abrió la lámpara y vio el hilo que tejía al monstruo que de allí salió, esta delgada fibra salía de su dedo índice y se perdía entre los rayos del Sol.

-Hombre, me has liberado y por tu bondad serás castigado con la muerte.

El hombre que abrió la lámpara le pidió que no lo matara, pues sus hijos lo esperaban esa noche. El monstruo agitó el dedo índice y la muerte comenzó a bajar del centro del Sol. Levantando las cejas, este último le pidió al hombre que lo convenciera de lo contrario, pues en su tiempo todo se resolvía de esa manera: contando historias o contando números hasta sentir la hoz para no sentir más nada cuando esta tocara la garganta.

El hombre escuchó entonces la historia de cuando el monstruo fue encerrado en la lámpara: desobedeciendo a las leyes de la naturaleza, un grupo de células crecieron y ocuparon primero una casa y luego todo un barrio. Así nació el monstruo. Eso fue un sábado.

El cura del barrio, escandalizado al ver la Iglesia vacía el domingo, invocó a Dios padre para que encerrara al monstruo en una lámpara. El lunes por la mañana, la iglesia estaba otra vez llena y aquello marcó la desaparición del monstruo.

Encerrado en la lámpara el monstruo prometió el cielo y la tierra a quien lo salvara. Nadie lo salvó. Luego prometió joyas y caramelos. Nadie lo salvó. Como último recurso, prometió la muerte a quien lo liberara. Ese mismo día, un señor que salió de misa de siete encontró la prisión del monstruo al agacharse para amarrarse los zapatos. Frotó la lámpara, la frotó y vio salir el monstruo. Aquí la historia se encuentra con la mueca del hombre que aun no sabe qué decir para que no lo maten.

El monstruo puso su pie derecho contra el hombre y lo refregó contra el andén. Cuando sintió el tipo no se movía, ni se quejaba, decidió prensar el cadáver contra el pavimento. “Y así lo hizo”.

De esta desafortunada situación solamente quedó un pantalón. En el bolsillo de atrás el monstruo encontró la historia que sigue a continuación: Almuerzo con un amigo. Son las 12 y el llega tarde; llegó a las i-15. Pedimos papas, zanahoria y carne no, o no para los dos, pues su amigo era vegetariano. Tratan de hablar y comer al unisonó, con relativo éxito.

–¿Cuáles son los filósofos brasileros más importantes del momento? –le pregunté antes de meterme un bocado de carne a la boca-

–No sé –responde mi interlocutor mientras mira a las personas que están a mis espaldas-. La verdad es difícil saberlo. Hoy un tal Newton da Costa es remarcable, sobre todo en materia de lógica, puesto que desarrolló un sistema que acepta la contradicción.

–Interesante, vea pues –respondí antes de seguir comiendo papas-.

–Sin embargo, resulta extraño que Brasil sigue siendo un país en el que se importan las teorías extranjeras. No se piensan los problemas locales con los cerebros locales; invitamos a Zizek para que hable y comente nuestros problemas. En ciertas ocasiones, veo eso un tanto ridículo.

-No, pero eso…

-Ah sí, no sé si lo sabes, pero la Universidad de São Paulo fue fundada por los franceses, o por lo menos fue fundada con cierto respaldo francés. Inclusivo Levy-Strauss fue uno de los portadores de la iniciativa. Hoy por hoy, tenemos allí a un profesor muy famoso, que fue formado por los franceses; fueron ellos quienes lo inventaron. En la biblioteca aún guardan los videos en los cuales los franceses aparecen ensamblando a algunos de mis profesores. Uno de pantalón amarillo me dio clases el semestre pasado.

miércoles, febrero 01, 2012

Sandra Araque

Me dijeron que la historia era real, pero la verdad nada encajaba. Sandra Araque, 65 años. Dicen que de joven había muerto ya tres veces. Las primeras, en la adolescencia, el día de sus 15 y la otra poco después. La tercera el día de su matrimonio.

Me costó mucho esfuerzo sacarles la información a los testigos, a pesar de haber sido ellos quienes comenzaron la discusión, a pesar de que fueron ellos quienes escogieron el tema y el tono. Sandra Araque: 65 años y muerta tres veces.

Cuando la noche y el licor hicieron que todos termináramos gritando las frases que habían sido susurros hace un par de horas, yo pude sacar los datos más importantes.

2 de febrero de 1995 o de las chicharras. Podría decirse que la historia comienza por el final. Podría decirse también que simplemente se acabó y que ciertos capítulos vuelven de la tumba para ser contados. Pero basta ya de hablar en términos de posibilidades: Sandra Araque está viva y a pesar de que me llama con insistencia no le pienso contestar, no hasta saberlo todo.
Digamos que esto es la puesta en escena de una metáfora: rasparé su piel con mis uñas hasta que pueda verle los huesos.
Tenía 7 años cuando se mudó a ese barrio. Era el lugar de moda para la gente acomodada. Lo recuerda bien. Fue un año soleado, con insectos. El cielo era azul, pero en las noches se ponía negro y permitía que la luz del alumbrado público reflejara las alas de las chicharras.
Un festín para los sentidos: un aleteo seguido de un reflejo y un golpe seco contra el suelo. Este último confirmaba el aterrizaje. Las chicharras surcaban los aires y se posaban en los arboles o en la gente.
Estos insectos eran de dos tipos: negros y anaranjados. Los segundos eran verdaderamente hermosos, llenos de cuernos y con unas patas delanteras muy largas. Yo veía eso, pero los niños del barrio veían otra cosa, veían la necesidad de matar.
Recuerdo una vez en que Chico, un malparidito de esos que vivía cerca de mi casa, decidió retarme a un duelo de chicharras. Peleas de chicharras, ninguna actividad menos grupal. Para mí era algo espiritual; recuerdo que cuando peleaban sus caparazones chirriaban. Música. Recuerdo el ritmo de sus demostraciones de fuerza borrando la realidad y el ruido de los carros al pasar, al medio día.
Desafortunadamente Chico no veía nada de espiritual en eso, pues era un niño. Así que decidió obligarme a pelear, para luego humillarme por no haber ganado. Recuerdo también que más tarde, ese mismo día, él me escupió en la cara. También recuerdo que el tal Chico murió, se mató borracho, se fue de bruces; nadie le escupió, nadie lo mató; no hubo nada de espiritual en su fin, sólo vómito y tierra ensuciando su cara. Creo que eso pasó un viernes, o bueno, fue un viernes cuando encontraron su cadáver. Pero esto no importa.
Lo orto, eso, todo eso pasó muy rápido: concentración, la habitual sinfonía de las chicharras, el ronroneo, el chirreo agudo y efímero en sus luchas, mis ojos puestos sobre ellas, mi vida espiritual antes de ir al colegio. Chico puso una chicharra sobre mi cabeza, ella se aferra a mi pelo. Dolor. Yo me pongo de pie, rápidamente, doy algunos pasos para atrás. Luego veo una superficie blanca, eso que nunca pensé que fuera el Cielo, era el techo del hospital. La madre de Chico vino a traerme flores y a disculparse. Él nunca vino para hacer lo mismo, pero yo si fui a su funeral y no sentí nada, nada en absoluto.

22 de mayo 2002 o de los sephiroth. Nunca supo qué era una de esas cosas, nunca entendió para qué las inventaron –conceptualmente hablando-, lo que si entendía a la perfección era que estaba lejos de la última. Emanaciones de Dios donde la teoría de circuitos no se aplicaba. Ultimo día de clase de matemáticas, día de su cumpleaños. Le explicaron un tema llamado límites. Era una de esas cosas místicas sin sentido en la que una operación reencarnaba en una serie de líneas en un plano cartesiano.

Comparada a su anterior muerte, esta era bastante abstracta. Recuerda que varias cosas pasaron ese día: Lumas, o Loomas, o Lumaas… en fin, lo que sea, pero de apellido Mejía, fue a visitar el salón de clase.

Ese día, antes de él, hubo muchos otros que salieron con autorización previa de la profesora. Martin, Natalia, Cadmio y hasta Calila y Dimna, habían ya salido del salón. Cuando escuchó su nombre, dejó los lápices dentro de su cuaderno y salió del salón de clase. No miro a nadie y no se metió la camisa dentro del pantalón. Camino y cerró la puerta tras de sí. Cuando vio a Loomas o Lumaas Mejia sintió un leve escalofrío y una duda, también sintió que una frase se escribía en su mente: qué quiere este hijueputa. Todas y cada una de sus letras correspondía al momento, a la intensidad de la luz.

-Usted ha sido seleccionado para curso taller. Felicitaciones, Sandra.

Lumaas o Lumas Mejía terminó la frese y extendió la mano para sellar un pacto y darle la bienvenida al mundo.

-… –haciendo cara de asco y dando medio paso para atrás, le dejó la mano estirada para luego decirle- no. Gracias. No quiero o no tengo tiempo.
-Es una lástima –respondió Lumas o Loomas Mejía, aun con la mano estirada y esperando un gesto o la recapacitación-. ¿Sabe Usted que hay muchas personas que quieren estar en su lugar y ser parte de esto? Uy hermano, está Usted desperdiciando una gran oportunidad…

Bla, bla, bla.

Cerró la puerta tras sí y se sentó. Lejos del último sephirot: la última emanación de Dios nunca lo toco. Ensalsado en el Mal, usándolo como perfume, se atrevió o preguntarle a Marta Chirley algo sobre los límites. Tan marica, decía la cara que hizo la profesora; no, eso ya lo respondimos-sigamos, decía la voz que salía de la boca de la profesora.

Ese día llego a la casa en el bus. Antes de sentarse a almorzar vio la mano de Lumaas o Loomas Mejía abierta y luego tímida y luego llena de humillación. Este recuerdo se alternaba entre el paisaje, el sabor de la comida y las voces de la gente (su familia y los de afuera: niños del bus y otras ratas). Rata, esa fue la palabra que se incrustó en su mente. Dejó el plato del almuerzo, lo dejó sobre la mesa. Abrió la nevera y encontró una botella de vino.

-Sandrita, tómese el omeprazoul –le dijo Tremita-
-A sí. Gracias. Gracias por el almuerzo, muy rico.

Se tomó entonces el omeprazoul con un sorbo de vino. Viernes en la noche. No pudo salir con sus amigos pues al hospital fue a dar. Una semana después lo operaron. Enfermedad pre-cancerígena. Nadie fue a darle la mano, nadie lo invitó de nuevo a pertenecer a un grupo. De esa segunda muerte solamente recuerda un partido de la Copa América que se diluía entre las voces de una amiga de su mamá que fue a visitarlo.

-Como se sientepapitogoooooooooooooooooooooooooooooool…

Todo tiende a cero, Marta Chirley tenía razón.

20 o 26 o incluso 10 de diciembre de 2110 o la cabeza de anémona. En el restaurante había un acuario con tortugas. Recuerda que una vez tuvo uno parecido, pero las tortugas no eran tan grandes. Ella salió del baño. Su mirada intento abarcarla y retenerla. La mirada es algo tan débil.

Todo se pasó en una calma extraña. Llegaron en tren a la ceremonia, estaban los dos bien vestidos y la ventana del tren reflejaba sus caras, sus mascaras. Fingir estar contento es algo que nunca logró, nació triste. Ella estaba hermosa y sus ojos y su vestido rojo hacían un contraste perfecto con la realidad.

Todo navegó en una calma extraña. Un pez apanado, verduras picadas y unidad. Faltaba un núcleo y las piezas sin núcleo, generalmente, dañan al reloj. En este caso el reloj tenía una pieza orgánica. Estewan Hawkings, habría estado de acuerdo.

Tiempo después, y ya lejos del Golem y de todo lo demás, se dio cuenta que ese día no se había acabado. Así que hizo con sus propias manos un sello y la invitó a comer y le dijo todo lo que sentía luego de haberle entregado ese sello donde descansaba una parte salvaje de su alma y ella no reaccionó como se suponía y hay otras cosas que se superponen, aquello que tiende a cero, por ejemplo y hoy que escucha ese aleteo y siente aún que todo tiende a cero y que ese día no se ha acabado, hoy justamente hoy (ese ayer que se repite), dice amén tras una serie de oraciones y deja caer una flor en su tumba. Una rosa roja.

Cuando la noche y el licor hicieron que todos termináramos gritando las frases que habían sido susurros hace un par de horas, yo saqué los datos más importantes.

-¿Como es qué te llamas? –me preguntaron ellos y le respuesta sonó como una pregunta y la fiesta se acabó-

Hoja de cuaderno

lunes, enero 30, 2012

Enero

Un tronco hueco
Avispas dormidas
Calma que hierve

domingo, enero 29, 2012

Sopa

-...y si, temo decirte que en mi pecho no reposan sentimientos tan nobles… espera, ¿Por qué tienes esa cara? ¿Qué pasa? ¿QuétepasoEstástriste?

-Ayer, en el trabajo, cuando acababa de comer, la gente en la cocina estaba gritando. Yo pregunté y cuando me respondieron deje caer los platos y comencé a llorar y a vomitar. Sí, la respuesta a la pregunta era una persona, un nombre. Cuando abrieron el dispensador de sopa, encontraron una persona. Según dicen, llevaba allí 3 meses.

-Bueno, una persona muerta, un poco mas de sabor. ¿No?

-No.

-…

-Mi ex mujer, desapareció hace 3 meses; pensé que me había dejado, hasta ayer. La vida es sopa, no es fuga, no es inmortalidad, todo es sopa, líquido con substancia en el que algún día terminas pudriéndote y sirviendo de comida, comida que unos cae mal y otros alimenta.

-Tan marica…

domingo, enero 08, 2012

Eyes full of mirrors

Entró a su casa y cerró la puerta. Todo estaba bien, en orden. Pero cuando vio su cuerpo reflejado en el espejo del vestier acercándose a él, sintió náuseas. La sala estaba oscura y él estaba seguro de estar frente a un espejo. El sonido de pasos –cuyo eco retumbaba en esa oscuridad casi perfecta-, sumado al reflejo de la cortina, hicieron de su palidez algo inútil.

Antes de haber llegado a su casa, mucho antes de estar viviendo esta situación, estuvo en un pequeño bar, con amigos. Pero mucho antes de éso, en la mañana al levantarse, ya intuía que el día no pintaba bien. Levantarse con el pie derecho no pudo evitar las nauseas que le producía una sombra caminando hacia él.

El reloj despertador sonó y él despertó, dos veces. Tomó una ducha antes de desayunar y salió de su casa, también antes de desayunar. Al momento de entrar en el auto para ir al trabajo, vio su cara reflejada sobre la ventana y se sintió –por un segundo- como Tom Savini. Pensó en afeitarse al día siguiente; sin embargo, en el peor de los momentos y cuando ya es demasiado tarde –cuando eso que crees tu reflejo camina hacia ti, por ejemplo-, es cuando la palabra mañana pierde todo sentido y el tiempo se transforma en fe; dejar de afeitarse para hacerlo mañana es entregarse ciegamente a los números y las horas que se suceden unas a otras; cerrar los ojos y ver fichas de ajedrez que se deslizan lentamente cuando el tablero se inclina. ¿Por qué cerrar los ojos y verse untado de crema de afeitar es más fácil que verse bañado en sangre? Nada más triste que la fe en una casa vacía donde una sombra se acerca y la única salida está cerrada, con llave.

Ese día, conduciendo hasta el trabajo, nunca se sintió amenazado por el tráfico. Nunca pensó en un accidente. Subiendo cada peldaño hasta su oficina nunca pensó en que pudiera resbalarse. Cuando el sueño lo acosó después de almorzar, nunca sintió que pudiera dormirse y clavarse su bolígrafo hasta el lóbulo frontal. Nunca pensó en algo diferente a trabajar; el trabajo dignifica al hombre, pues lo mantiene alejado de la muerte como idea; la televisión dignifica al hombre pues lo mantiene alejado de la muerte como realidad.

A las 15h34 se manchó la camisa y fue al baño. Café. Cerca del nudo de la corbata: tres gotas, dos grandes y una pequeña. En el puño de la camisa: seis o siete. No siempre contaba las cosas. Recuerda haber entrado al baño buscando con la mano derecha el interruptor para encender la luz. Recuerda también que su reflejo hacía lo mismo. Ver una sombra sobre un fondo blanco y pensar que es uno mismo es divertido, pero –sobre todo- es un acto de fe. Encendió la luz y se limpió lo mejor que pudo.

A las 15h41 se acarició la barba y salió del baño. Un paso fuera del umbral se percató de no haber apagado la luz. Dio media vuelta y la apagó. Se contempló unos cuantos segundos: fondo blanco y una silueta, sin rostro al cual mirar. No sintió horror, no sintió nauseas, pero no sintió tampoco la necesidad de encender la luz. Le gustó verse sin encontrar sus propios ojos, sintió placer viéndose así: sin expresión, ni facciones. Placer y un pequeño escalofrío antes de volver a trabajar.

Camino a casa, fueron muchas las veces que se sintió un poco raro viéndose a los ojos en los espejos del auto. Las conversaciones con sus amigos fueron superficiales. En el bar se miró de nuevo al espejo, a los ojos. Intercambiar miradas con uno mismo, qué cosa tan estúpida. Eso pensaba mientras estacionaba el auto. Cruzar miradas con uno mismo, pensaba mientras ponía la reversa y aceleraba con cuidado. Cruzar miradas con uno mismo, pensaba mientras buscaba las llaves y abría la puerta de su casa.

Entró y sin buscar la luz cerró con seguro, doble llave. Luego dejó su bolso de mano y su sombrero, se quitó el sostén y lo tiró en el sofá. Se miró frente al espejo y vio como el contenido del espejo del vestier, sobre un fondo azul o gris, se acercaba hacia donde él estaba parado. Oía sus pasos. Sentía dedos fríos sobre su cuello.

viernes, diciembre 30, 2011

Días en fotos, 31 décembre 2011

Se supone que todo termina aquí para luego empezar mañana, una vez más. Tres tentáculos: uno que marca las horas, otro que marca los manitos y otro, el más peligroso, que marca los segundos. Su danza trae numerosas invocaciones, miles de momentos que materializan el azar y que hacen creer en los milagros. Gotas de lluvia, reflejos, palabras desconocidas, mundos y manchas en las manga de la camisa.
Para celebrar, cuenta con unas pocas presencias y muchas ausencias. Estas últimas, tan numerosas y dolorosas como las papilas gustativas. Un día lleno de sensaciones pero solamente 24 horas.
El día 30 fue pesado, pasó con más pena que gloria; el 31 augura apuros, augura levantarse temprano, augura, me gusta esa palabra. No sé que mas decir, solo diré dos puntos pues el día no comienza.
Dos puntos.

jueves, diciembre 29, 2011

Días en fotos, 30 décembre 2011

Novela río. Capítulo 1. Cree que Loos arquitectos del Infierno son unos incompetentes. Capítulo 2. Lee en su libreta de apuntes y dibujos dos cosas: 1) Dibujo incompleto. Autobiografía, otra forma de auto destrucción. 2) Una de las enfermedades más graves: la evolución espontánea. Luego de escribir estas líneas para ser “publicadas” se confronta con la estúpida sinceridad: la primera frase debería decir Autorretrato, o por lo menos autor-retratarse. Para perder la fe hay que haberla tenido, como ocurre generalmente con las cosas, la lógica -los sistemas artificiales arrancados del tiempo por la gracia de la observación- rige este mundo: las cosas van y vienen pues tiene vida propia, pero ni siquiera ellas lo saben. Las personas son cosas y cuando se pierden lo hacen por su propia voluntad, la fe es una cosa y cuando se pierde lo hace por su propia voluntad, Dios nos vigila pues sabe que las cosas que creó se pierden por su propia voluntad. Incluso los alimentos se pierden (se pudren) por su propia voluntad, se transforman en otra cosa. Todo es voluntad en este mundo y el motor es la perdida: todo debe perderse, las personas, la fe, la fe en las personas, las personas en su fe. Pensar en los ojos y su eje lo hacen perder la fe. Pues sí, que se vaya esa hijueputa fe –piensa-, que se vaya mi fe, que se vayan las personas. Colores santos y gritos de fondo cuando el viento sopla. Esta es la cara de la libertad, los ojos de Medusa reflejándose en el escudo de Perseo. Capítulo 3. Nace el 22, pero el 29 se siente cusumbo; nace el 22 en Manizales, pero el 24 estuvo en Praga. Entre las fechas solamente hay un 94; en ese año el mundial se jugó en Italia. Hoy es 30 y lee sobre el veneciano Casanova, el cual muere en una ciudad de la actual República Checa. La ciudad se llama Duchcov; la ciudad donde vive se llama Paris; la ciudad donde nació se llama Manizales. ¿Cuál es la relación entre todo, entre los años y lo que traen a la mente cuando está inactiva? Punto aparte. Hoy vio un pequeño documental sobre Santiago Gamboa. Accidentalmente se encontró con otra referencia a la República Checa; intencionalmente Gamboa la trajo de su memoria, a la de él. Hoy sentado junto a un mexicano en el metro –línea 6-, éste le dice que lo confundieron con un checo, le habían preguntado si era checo. Ah, dijo. Ah, volvió a decir agregando una mirada y un “tal vez” (que en Colombia se dice de súbito: de pronto) que creyó inteligente hasta que el momento pasó. Hoy que ya es hoy, pues las dos frases pasadas son ayer, lee sobre Casanova y ve que muere en República Checa. Aquí nadie habla de destino, aquí a nadie le gusta esa palabra, aquí ya ni se habla: se canta en español, en la ducha, en la mañana, hoy, más tarde. Punto aparte. Casanova nace el 2 y muere el 4. El 24 sintió que algo nace en él. Si el 24 siente que nace y el 2 nace Casanova, pues resta y da 22, día que figura en sus documentos como fecha de su nacimiento. Luego suma dos con dos y da cuatro. Volvemos al principio: 24. La suma de estos dos números es 6. Ya no sabe qué hacer para que los cálculos le den 666, aquí lo importante y digno de consideración es que tiene el diablo dentro. Capítulo 4. Mira hacia ambos lados: hacia la izquierda y hacia la derecha. No ve nada, pero el paisaje está ahí, acechándolo.

Días en fotos, 29 décembre 2011

Mi cámara fotográfica está en Praga; no hay días en fotos, pero hay días. Las cosas existen porque las fotografías, escribir historia nunca fue más cercano a la ficción. Recuerda en la tarde la sonrisa de una niña pequeña –aun en un cochecito-, recuerdo sus ojos, recuerda la explicación de los ejes de los ojos y el mundo eslavo. Recuerda hay en la tarde los ejes, los ojos y los motivos de reales de por qué todas esas cosas están en su cabeza. La verdad ha sido revelada, se abrió como una hoja luego de haber sido arrugada, se abrió ante sus ojos lentamente. Dolió, pero duró poco; la realidad es siempre una interpretación, el lenguaje lo invade todo, los sentidos se deterioran y la madurez y la confianza en la cultura se consolidan. Esto último permite que se pierda la mente en juegos de palabras y argumentos que solo tienen valor simbólico. Escapar dentro de uno mismo es la forma de afrontar los problemas. Sea un hombre y madure; sea un hombre y madure y cuando cierre las puertas de la consciencia recuerde que las llaves estaban en otro pantalón. Qué triste es pensar que se olvida y se siente y se quiere, cuando lo único que siente verdaderamente vivo, real, son las paginas de un librito de Schopenhauer que leyó cuando estaba en 11, en el colegio.

Días en fotos, 28 décembre 2011

Mira hacia ambos lados: hacia la izquierda y hacia la derecha. No ve nada, pero el paisaje está ahí, acechándolo.

Días en fotos, 27 décembre 2011

Jacobo Siruela habla de la biografía de Casanova como una biografía del siglo XVIII; nada más falso, nada más bello, nada mejor que la mentira y la belleza para hacer de la pobreza un lamento y de la tarde del sábado el momento perfecto para ir a visitar una librería.

Días en fotos, 26 décembre 2011

Días en fotos, 25 décembre 2011

Días en fotos, 24 décembre 2011

Días en fotos, 23 décembre 2011

Días en fotos, 22 décembre 2011

Días en fotos, 21 décembre 2011

Días en fotos, 20 décembre 2011

lunes, diciembre 19, 2011

Días en fotos, 19 novembre 2011

A veces escucho « 4am » hasta que se me caen los parpados y la pereza me ensordece, en ese momento me duermo. Cuando despierto pienso: “esa no es tu casa y ese ya no es tu lugar”. La noche me trae una dosis insoportable de cosas que son recuerdos pero que en esencia no lo son. Es difícil de explicar pero es así: cosas parecidas a otras, pero en el fondo no tienen que ver nada con la realidad vivida, o con la vívida realidad. Esta última es un cuervo que mete su pico en mis ojos. Así se siente hoy el día cuando digo: Bonjour Madame... et désirée vous un café avec ?.

Punto seguido.

Mañana viajo en bus, mañana soy y estoy y para nada y basta. Mañana viejo en bus, mañana la virgen del Carmen toma el volante y acelera. Mañana tomo un bus y no tomo casi agua porque me dan ganas de orinar. Mañana viajo en bus y me obsesiona tanto como el ayer. Mañana viejo en bus, no en tren, tampoco en avión. Mañana viajo en bus y el ritual de « 4am » se repite.

Días en fotos, 16 novembre 2011

Santiago Calderón Valencia. Ese es mi hermano y hoy se graduó de ingeniero industrial. Ahora tiene un diploma y me sale del corazón repetirle las cosas que él ya sabe: que es una persona muy inteligente y que lo admiro profundamente, que lo quiero. Me siento orgulloso pues mi hermanito ya saborea el fruto de sus estudios; cinco años acechando un sueño y al final lo que se vive es una ceremonia larga y varios apretones de manos y varios abrazos y fotos con el diploma y una foto con los papas y otra con Juanita y otra con los papas y Juanita y otra solo y otra con los amigos y otra y otra más pues la pasada salió movida y un cartón en la mano y una sonrisa que lo resume todo y una sonrisa que compartimos él y yo en la distancia. Un abrazo, Sachi.

Días en fotos, 15 novembre 2011

Sylvia Plath. Caravaggio. François Marie Arouet. Gabriel “Gabo” Mannelli. Scholem. Walter Benjamin. Rogelio Salmona. Y así continuaría la lista hasta quedar extenuado. Y así, viendo pasar a los que se van, es que se recupera el alma del cansancio. La abuelita de una amiga mía deja la tierra para irse a un lugar mejor. Un homenaje a ella y a todos los pasaron a alimentar a esa flama invisible y colectiva que mantiene la raza viva. La batería universal donde la energía original se condensa y se renueva, tiene ahora otra alma noble, un alma amada y siempre-viva en el recuerdo.

El momento en que partió mi amada Romelia Ocampo, vuelve a mí. La recuerdo como quien respira y su risa me alegra las tardes, esas mismas tardes en las que el aire quema la piel y el frío tensa los músculos. Tirito. Me acaricio las manos para calentarlas, y siento que ella siente lo mismo que yo. Sonrío. La recuerda con la frecuencia de la respiración.

Que todas las guitarras lloren por aquellas que se fueron del otro lado del océano Atlántico, justo en el momento en el que las lágrimas no remplazan el tacto o el abrazo. Día lluvioso, día triste, día gris, día negro, luto y una sonrisa que se estanca en la garganta.

Días en fotos, 14 décembre 2011

Días en fotos, 13 novembre 2011

Días en fotos, 12 décembre 2011

Anestesia. Cuando acaricio su mano sobre la mía la sensación es parecida. Mi piel que se aleja del tacto, mi tacto que se funde con su piel.

domingo, diciembre 11, 2011

Días en fotos, 11 décembre 2011

Hace dos semanas, más o menos, viene presentándose un fenómeno que me sorprende y me agrada: la punta de la Torre Eiffel se oculta entre la niebla. Únicamente la cima. Vi libros de Scholem en descuento y los compré. Es decir, veo varias cosas y trato de disfrutarlas, desde el punto de vista más mezquino o más sublime, inclusive lo macabro trato de digerirlo luego de que ha sido masticado por mi alma.

Sin embargo, hay cosas que no veo, que ni siquiera siento –en el sentido de percepción- ni intuyo, como la felicidad en los logros de otros: mi prima Laura Ospina Valencia se graduó y quiero hacerle un homenaje: persigue tus sueños, cázalos, acéchalos entre bosques y selvas pantanosas, déjalos que se cansen, que avancen por las montañas hasta sus piernas desfallezcan. Luego, cuando estén desprevenidos y crean que los has perdido de vista, sáltales encima atraviésales la garganta con una daga. Asegúrate que esté muy afilada y que sea hermosa, forjada en el aliento de los dioses, por ejemplo.
Cuando yo me gradué, nadie me dio como regalo una jauría de palabras sin sentido. Pues hoy te doy a ti lo que nunca tuve ese momento, hoy te acabo de regalar eso que me faltó entre tantos abrazos, sonrisas de aprobación y palmadas en la espalda. Te lo regalo, querida Laura.

Días en fotos, 10 décembre 2011

Pongo un pan y luego, suavemente, paso un cuchillo haciendo un corte recto. Dejo ese pan a un lado y tomo otro, otro pan. Esta acción se repite y el resultado es… sándwiches, muchos sándwiches, tantos que mi cerebro –o lo que queda de él- se expande en las noches. Pesadillas donde veo mostaza y cuento monedas. Frutos de la noche intranquila.
Me pongo el guante anti cortes, tomo el cuchillo con la mano derecha y luego hago un corte recto. Los panes son duros y huelen extraño, como a mármol o aplausos de gigante. Luego tomo la espátula y unto mantequilla. El sándwich se llama “le parisien”, yo me llamo Felipe. Caigo presa del nominalismo y pongo una tajada de jamón mientras abro el pan con la mano izquierda.

Es extraño, pero cuando estoy sumergido en esta actividad, no puedo pensar en Jung, en Scholem. No siento plumas de àngeles que firman con explosiones el juicio final, veo solamente sándwiches y la vida no pesa y la vida gana en altitud lo que pierde en brillo. Es decir*I catch your eyes ,try not to smileI track your style I feel your vibesWe have a drink then go outsideTalk for a while and then we kissAnd then we kiss … x2We play the game we start to moveI feel my heart you feel the bitI take your hand you turn down slowWe start to feel It’s time … to go.Tonight moon it will hit the skyAnd it’s no surprise we’ll wake up with youRight I shouldn’t compromise,I don’t have to think twiceWhat to do …You got me hypnotized x3So you know what to doYou got me hypnotized x3So you know what to doSo we slide into the night and to the wild open flowOh stary eyes you see me glow so will I hide or will I showYou watch me dance I feel you moveYou pull me near nothing to fearWe drifted outside,dream aside until we slide into the lightTonight moon it will hit the skyAnd it’s no surprise we’ll wake up with youRight I shouldn’t compromise I don’t have to think twiceWhat to do ..You got me hypnotized x3So you know what to doYou got me hypnotized x3So you know what to do …

jueves, diciembre 08, 2011

Días en fotos, 9 décembre 2011

Iba escribir una cosa idiota y la borré. Espero tener algo interesante que contar. Antes de dormir oigo los ronquidos de la canción "Che bandoneón". Ah si, y me parpadeo con ternura cuando digo en mi mente, como un susurro sobre espigas que se pliegan, me cago en la hijueputa.

miércoles, diciembre 07, 2011

Días en fotos, 8 décembre 2011

Me encuentro cansado, en algunos momentos. No hablo de “siempre”, hablo de momentos que corta el reloj a su antojo. Caficko-café.
Hace algunos días veo –sin mucho espanto- como un punto negro en el aire se expande lentamente. Creo que es una especie de planta, o tal vez un simio muy pequeño. Nace en medio de mi mirada, la utiliza como caldo de cultivo. Allí se expande. Definitivamente es una planta; tiene raíces y su voz es tenue, como la de todas las plantas. Puedo argumentar, par contre, que no es un simio microscópico porque no ruedan lágrimas de magma por sus mejillas.