jueves, febrero 09, 2012

Làmpara

Abrió la lámpara y vio el hilo que tejía al monstruo que de allí salió, esta delgada fibra salía de su dedo índice y se perdía entre los rayos del Sol.

-Hombre, me has liberado y por tu bondad serás castigado con la muerte.

El hombre que abrió la lámpara le pidió que no lo matara, pues sus hijos lo esperaban esa noche. El monstruo agitó el dedo índice y la muerte comenzó a bajar del centro del Sol. Levantando las cejas, este último le pidió al hombre que lo convenciera de lo contrario, pues en su tiempo todo se resolvía de esa manera: contando historias o contando números hasta sentir la hoz para no sentir más nada cuando esta tocara la garganta.

El hombre escuchó entonces la historia de cuando el monstruo fue encerrado en la lámpara: desobedeciendo a las leyes de la naturaleza, un grupo de células crecieron y ocuparon primero una casa y luego todo un barrio. Así nació el monstruo. Eso fue un sábado.

El cura del barrio, escandalizado al ver la Iglesia vacía el domingo, invocó a Dios padre para que encerrara al monstruo en una lámpara. El lunes por la mañana, la iglesia estaba otra vez llena y aquello marcó la desaparición del monstruo.

Encerrado en la lámpara el monstruo prometió el cielo y la tierra a quien lo salvara. Nadie lo salvó. Luego prometió joyas y caramelos. Nadie lo salvó. Como último recurso, prometió la muerte a quien lo liberara. Ese mismo día, un señor que salió de misa de siete encontró la prisión del monstruo al agacharse para amarrarse los zapatos. Frotó la lámpara, la frotó y vio salir el monstruo. Aquí la historia se encuentra con la mueca del hombre que aun no sabe qué decir para que no lo maten.

El monstruo puso su pie derecho contra el hombre y lo refregó contra el andén. Cuando sintió el tipo no se movía, ni se quejaba, decidió prensar el cadáver contra el pavimento. “Y así lo hizo”.

De esta desafortunada situación solamente quedó un pantalón. En el bolsillo de atrás el monstruo encontró la historia que sigue a continuación: Almuerzo con un amigo. Son las 12 y el llega tarde; llegó a las i-15. Pedimos papas, zanahoria y carne no, o no para los dos, pues su amigo era vegetariano. Tratan de hablar y comer al unisonó, con relativo éxito.

–¿Cuáles son los filósofos brasileros más importantes del momento? –le pregunté antes de meterme un bocado de carne a la boca-

–No sé –responde mi interlocutor mientras mira a las personas que están a mis espaldas-. La verdad es difícil saberlo. Hoy un tal Newton da Costa es remarcable, sobre todo en materia de lógica, puesto que desarrolló un sistema que acepta la contradicción.

–Interesante, vea pues –respondí antes de seguir comiendo papas-.

–Sin embargo, resulta extraño que Brasil sigue siendo un país en el que se importan las teorías extranjeras. No se piensan los problemas locales con los cerebros locales; invitamos a Zizek para que hable y comente nuestros problemas. En ciertas ocasiones, veo eso un tanto ridículo.

-No, pero eso…

-Ah sí, no sé si lo sabes, pero la Universidad de São Paulo fue fundada por los franceses, o por lo menos fue fundada con cierto respaldo francés. Inclusivo Levy-Strauss fue uno de los portadores de la iniciativa. Hoy por hoy, tenemos allí a un profesor muy famoso, que fue formado por los franceses; fueron ellos quienes lo inventaron. En la biblioteca aún guardan los videos en los cuales los franceses aparecen ensamblando a algunos de mis profesores. Uno de pantalón amarillo me dio clases el semestre pasado.

No hay comentarios.: