lunes, febrero 23, 2009

Con lapiz labial

–Hongos que crecen lentamente destruyéndolo todo, rencor-. Ojos negros. –Deseos de una soledad más intensa pero con brazos largos para que me estrangulen-. Ojos negros frente a otros ojos negros; mientras se maquillaba decidió escribir con lápiz labial la historia que leyó en las escamas de un pez.
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Era todo muy oscuro, así que decidió hablar y crear un mundo para ella sola. Nadie la escuchaba. Hablaba de las dimensiones del mar y el color de la tierra. Murmuraba lentas descripciones del sol y las nubes, pensaba cada frase y en ellas se iba su vida, su cuerpo –que según le informaba su tacto, era de hilo- se fundía con cada uno de los seres que nombraba; abejas, espárragos de vidrio, flores, árboles, esquirlas de humo, pájaros. Sus reflexiones eran canciones para nadie, era Dios y recordó que en otra vida sufrió como humano, entonces para romper El Círculo creó restaurantes de cadena, creó hamburguesas y chuletas condimentadas, creó chefs y los envió estudiar en Argentina. Los asados salvaron a muchos seres humanos –a partir de ese momento- de ser habitados por un alma.

7 comentarios:

Matute dijo...

no comments...

Gatohombre en Paris dijo...

Ush!

Claudia Tamayo G. dijo...

por lo visto te estás junguiando en extremo.

Tomás David Rubio dijo...

Preocupante diagnóstico...


(Domingamirronga, vacío pero ya al ojo de todos.)

Gatohombre en Paris dijo...

En serio me ves tan mal, Clau? jejej que bien, gracias.

Claudia Tamayo G. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Claudia Tamayo G. dijo...

No te preocupes, un día de estos te obsequio un diván y todo se arregla...jejje